Martes, 12 Diciembre 2017

Declaración de la CIRT sobre la Libertad de Expresión

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.(Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 19)

Considerando:

1.- Que la libertad de expresión es un derecho humano esencial, dinámico, plenamente vigente y progresivo por mandato constitucional.

2.- Que la libertad de expresión es el fundamento por el cual existe la radiodifusión privada, libre e independiente.

3.- Que la radio y la televisión han sido un instrumento eficiente y confiable para hacer efectiva la libertad de expresión y el derecho a la información.

4.- Que la radiodifusión mexicana ha sido institucional, integradora, plural, rica en contenidos, autosustentable y un lugar común en donde la sociedad participa activamente.

5.- Que el modelo de medios operados en forma autónoma e independiente, sometidos a la libre competencia y a la voluntad final de las audiencias, ha hecho posible la expansión del espacio público y el desarrollo de la industria, dando cabida en sus contenidos a la diversidad cultural y pluralidad política, propias de la democracia.

6.- Que las nuevas tecnologías, las redes sociales y el proceso de convergencia, generan nuevas audiencias y formas de acceso en paralelo con los medios tradicionales que, para mantenerse vigentes, compiten con sus contenidos en un espacio que no reconoce límites ni fronteras.

7.- Que la radio y la televisión de recepción libre y gratuita siguen constituyendo el espacio de debate público por excelencia, donde se hace posible el escrutinio del poder y donde se expresa la opinión pública en toda su pluralidad.

8.- Que la radio y la televisión enfrentan el desafío del cambio tecnológico, el desafío de su supervivencia como proveedoras de información y contenidos, bajo una regulación que establece condiciones asimétricas y compromete así los espacios para el ejercicio de la libertad de expresión.

9.- Que es fundamental que los legisladores y reguladores asuman el nuevo contexto tecnológico y económico en el que se desenvuelve la industria, de manera tal que el espectro radioeléctrico, al administrarse responsablemente, habilite la competencia efectiva y la sustentabilidad financiera, con reglas claras y justas.

10.- Que deben evitarse cargas, limitaciones o restricciones innecesarias, tanto en el orden económico como en el de los contenidos, que afecten negativamente la competitividad de la radio y televisión mexicanas, en detrimento del debido ejercicio de la libertad de expresión.

11.- Que la sobrerregulación al ejercicio de la libertad de expresión limita la independencia editorial y la autonomía económica de los medios y vulnera la calidad de la democracia.

12.- Que los periodistas, reporteros y comunicadores de México y el mundo enfrentan repudiables situaciones de violencia y amenazas en el desempeño de su labor informativa.

La Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión declara:

• La libertad de expresión y de pensamiento son firme baluarte de todos los derechos del hombre. Todo acto que restrinja innecesariamente el ejercicio de esa libertad es un atentado contra los derechos humanos fundamentales. La libertad de expresión es la manifestación misma de la democracia; actúa como un reforzador de una cultura de legalidad, tolerancia y respeto y, en la medida en que se usa responsablemente, la consolida con más amplitud y con más firmeza.

• La sociedad tiene derecho a estar informada de todo aquello que le atañe y los medios de comunicación tienen la ineludible obligación de cumplir con ello. Ninguna sociedad puede desarrollarse, progresar o crecer sin información diversa, plural y libre.

• La regulación transparente y equitativa de los mercados es fundamental. Se debe evitar la competencia desleal, incompatible con el sano desarrollo de cualquier sector. Los reguladores deben garantizar a los concesionarios las condiciones necesarias para cumplir con el servicio que la sociedad y el propio Estado exigen.

• Sólo una industria económicamente autónoma puede ser libre en su contenido editorial.

• Las sobrecargas fiscal y administrativa, las restricciones en los contenidos, la amenaza de sanciones exageradas que incluso no son materia de suspensión y la proliferación de emisoras que operan en la ilegalidad, pueden conducir a la industria a una espiral ruinosa cuyo resultado incidirá directamente en el acceso a la información y en la libertad de expresión.

• El crecimiento ordenado de la industria de la radio y la televisión, bajo reglas equitativas respecto de las demás plataformas de comunicación, fortalece el ejercicio de la libertad de expresión.

• Son de la mayor preocupación y de atención urgente y prioritaria las violaciones a la dignidad, integridad y vida de periodistas, reporteros y comunicadores. Nada más condenable y cobarde que atentar contra alguien por dar información y expresar sus opiniones.

• Un pueblo capacitado para expresarse libremente, está en condiciones de resolver con mayor celeridad los problemas que le aquejan. Al Estado no corresponde otorgar esa facultad como una dádiva, sino vigilar que nada se interponga en el ejercicio de ese derecho de expresión, cuidando que los medios por los cuales la sociedad se expresa, se mantengan económicamente autónomos, sanos en su infraestructura y protegidos contra disposiciones que frenen su desarrollo. De esta manera, el Estado salvaguarda la independencia de los medios electrónicos de comunicación social y garantiza, a la sociedad, el derecho a la libre expresión del pensamiento.

Llamamos a nuestros legisladores y a la sociedad mexicana a valorar el aporte que representa para nuestra democracia contar con un sistema de medios independiente, privado, plural, diverso, y económicamente viable. Reiteramos, una vez más, que la radio y la televisión están al servicio de nuestras audiencias e instituciones.